¡Vamos a celebrar!

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No, no, ya sé que la navidad está ahí a la vuelta de la esquina, pero no me refiero a ese tipo de celebraciones, si no a las propias, a las que todas las personas deberíamos hacer con nosotras mismas.

Verás, ahora te cuento.

Hace relativamente poco que comencé a celebrar cada vez que conseguía algo. Por pequeño que parezca, intento hacer algo especial mencionando este pequeño o gran logro que haya tenido.

 

De haber sabido lo bien que funciona este ejercicio tan simple, lo habría practicado desde… ¡siempre!

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Seguro que hoy has conseguido hacer muchas cosas, puede ser que por fin consiguieras sacar adelante un proyecto que estaba estancado, o una nueva venta, o un cliente que te felicita, o preparar una comida riquísima, o comenzar un nuevo hábito, o finalizar el día con tu calendario de tareas por hacer a cero (esto último es para nota en productividad 😉).

Cuando celebramos nuestros éxitos, estamos dándonos a nosotras mismas una palmadita en la espalda, nos estamos diciendo, ¡eres grande! ¡lo hiciste! ¿Y a quien no le gusta recibir esa sensación?

Algo se desata en nuestra mente cuando nos reconocemos a nosotras mismas ese valor, ese esfuerzo, ese logro. Estamos reconociendo nuestra valía, que somos importantes y que, a la vez, somos capaces.

Estamos dándole a nuestra mente dosis de posibilidad, de que podemos conseguir cosas que antes de hacerlas, nos parecían difíciles y, en algunas ocasiones, imposibles.

Nuestra autoestima se ve reforzada, regeneramos energías y nos motivamos para ponernos nuevas metas, nuevos objetivos que cumplir. Y todo esto deriva en que nos volvemos más eficaces, personas más productivas, porque nos enfocamos y esa motivación nos permite seguir en nuestro camino día a día.

 

 

Según un estudio del Departamento de Psicología de la Universidad de Harvard, los cambios neurológicos en una persona estimulada por un refuerzo positivo, redunda en una mayor actividad cerebral, si comparamos con quienes no lo reciben.

 

Por tanto, cuando celebras tus logros, pones tu foco en lo positivo, tus pensamientos comienzan a cambiar y esos cambios, también se transmiten a tu entorno, lo cual, puede llevar, a que aparezcan nuevas y mejores oportunidades, así como que comiences a generar confianza y ser, de alguna forma, un modelo a seguir para muchas personas.

 

Por si todo lo que te he contado pareciera poco, además, si justo en ese momento en el que conseguimos ese logro, que lo estamos celebrando, que estamos con las endorfinas, la oxitocina, la serotonina, la dopamina y todas las “inas” de la felicidad por las nubes, justo en ese momento, hacemos uso de un anclaje y nos anclamos a él, podemos volver a revivir esas sensaciones en otros momentos en los que estemos más bajas de energía y necesitemos grandes dosis de esas hormonas de la felicidad.

 

¿Esto suena fantástico verdad?

 

Es una de las grandes técnicas de la Programación Neurolingüística (PNL), que te animo que investigues, para que hagas uso de ella y puedas disfrutar de esas sensaciones con sólo lanzar el “disparador” que hayas usado y te lleve de vuelta, a esos momentos de felicidad.

 

Cuéntame ¿Cuál fue el último logro que celebraste?

 

Deseo que este pequeño artículo te haya gustado y que, sobre todo, te sirva.

 

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